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viernes, 27 de septiembre de 2013

Las-cosas-bellas-de-la-vida-no-son-a-fuerza

En estos días en que se habla de tanta "trata" y de "bullyng" y de acciones para frenar ambos fenómenos mundiales una lectora de éste blogg me remite el siguiente texto, que ella dice es de Alex Rovira, escritor con varias obras a quien no he leído todavía, en el que hay una reflexión sobre las cosas más bellas e importantes de la vida que no admiten la violencia o fuerza. Y dice así:


“Dijo el maestro: las mejores cosas de la vida no pueden lograrse por la fuerza:



Puedes obligar a comer, pero no puedes obligar a sentir hambre;



Puedes obligar a alguien a acostarse, pero no puedes obligarle a dormir;



Puedes obligar a que te oigan, pero no puedes obligar a que te escuchen;



Puedes obligar a aplaudir, pero no puedes obligar a que se emocionen y entusiasmen;

Puedes obligar a que te besen, pero no puedes obligar a que te deseen;



Puedes obligar a que fuercen un gesto de sonrisa, pero no puedes obligar a reír;



Puedes obligar a que te elogien, pero no puedes obligar a despertar admiración;

Puedes obligar a que te cuenten un secreto, pero no puedes obligar a inspirar confianza;


Puedes obligar a que te sirvan, pero no puedes obligar a que te amen.


Sentir hambre, dormir, escuchar, emocionarnos, entusiasmarnos, desear, reír, sentir admiración, sentir confianza, amar… son acciones que no admiten la fuerza ni la obligación.

Y sí, sigo sintiendo y pensando que es cierto. Cuando se pretende forzar algo, obviamente se estropea. Pierde espontaneidad, naturalidad, sinceridad. Pierde originalidad y pureza. Sí. Lo genuino, lo verdadero, lo que de verdad merece la pena surge espontáneamente en el centro de uno hacia el otro.

Si alguien te obliga a admirarle, propicia la ignorancia o el desprecio.

Si alguien te obliga a besarle, propicia el desagrado o el asco.

Si alguien te obliga a relajarte, obviamente pone en marcha una contradicción que dispara los nervios.

Y podríamos seguir y seguir.

“Vive y deja vivir” reza uno de mis dichos favoritos. Si fuéramos capaces de ello, sin forzar a nadie a nada, viviendo y dejando vivir, otro mundo sería éste y otro gallo nos cantaría. Lo mejor siempre se presenta amablemente.

Álex Rovira.